El amor propio no es mágico




Mucho tiempo construí una relación muy superficial conmigo misma, más que ser para mí, era para las expectativas que yo había construido desde un lugar de rigidez y perfección.


Ser la hija que mi mamá deseaba, siempre coherente, siempre con la mejor actitud ante todo; la hermana perfecta, como si dependieran de mi opinión o aprobación; la mamá que hace tareas con sus hijos, los lleva a clases extra, siempre sonriente y feliz; sin olvidar ser amorosa con mi pareja, que mi trabajo fuera impecable y también tener un cuerpo “perfecto” (el cuerpo idealizado, con los estándares inalcanzables de los 90’s) imagínense…


Y aunque en mucho tiempo sostuve, lo mejor que pude, esta realidad, (ahorita ni siquiera puedo imaginar cómo lo hacía) en el fondo siempre había insatisfacción, ansiedad, carencia, sentido de no merecimiento y síntomas físicos.


Por mi mente todo el tiempo rondaban pensamientos del tipo “pudiste dar más”, “te debes de organizar mejor”, “deberías…”. Llegó un momento en dónde fue insostenible, y pensé o comienzo a trabajar en mi amor propio o me va a dar un colapso, no hay manera de seguir así.


Me di a la tarea de buscar libros, cursos, apuntes que tenía, etc. Lo primero que encontré fueron muchas herramientas en formato magia como por ejemplo:

  • Decrétalo con todo tu deseo

  • Pídelo con todas tus fuerzas

  • Gritar a todo pulmón que eres maravillosa y única


Esto último para nada está mal, de hecho hoy lo creo, pero no de la manera que lo veía.

Esta técnica en formato mágica, implica no hacer, no involucrarte, solo pedir y dejar que algo mágico suceda.


A una parte de mi le encantaron estas técnicas pues implicaba no hacer nada, o simular que se hace algo, pero sin involucrarse y sin cambio, simplemente seguir en la zona conocida.


Hoy me veo en ese lugar, ya no me da enojo, puedo ver a mi yo de ese momento con mucha compasión y ternura. Pero, ¿sabes algo?, me dije: “esto no tiene sentido no me llevará a ninguna parte, hacerlo de esta manera implica quedarme en el mismo lugar”. Mi sabiduría interna me dijo: “oye creo que por ahí no va la cosa”


El amor propio no es mágico, la magia la creas tú.


Comprendí que si de verdad quería hacer cambios importantes, aceptarme, sentirme suficiente, amarme de verdad, verme (eso implica el amor propio) voltear a verte, escucharte, conocerte desde la realidad en la que estás HOY.


Eso implicaba ACCIÓN


Ahora bien, ¿qué es esto de poner acción?. Pues implica un cambio radical, con muchos giros y volteretas. Es poner energía, tiempo, incomodidad (mía y de otras personas), esfuerzo, porque para mi era muy fácil decir es que no tengo tiempo (creencia limitante), dejar ir, soltar creencias (que había arraigado durante mucho tiempo) y construir nuevas realidades.


Poner acción implica conocerte, caer, fallar y levantarte, reconocer tus necesidades. Todo vale completamente la pena, pues se logra una relación profunda con uno mismo, de libertad, de autonomía, poder y disfrute.


Hoy quiero compartirte 3 herramientas que me han ayudado muchísimo para poner acción en el amor propio en mi día a día.


CULTIVAR CALMA. Bajar el ritmo, respirar, parar, pausar. Se puede llevar a cabo de diversas maneras (meditar, dibujar, caminar, respirar); aquí la clave es reconectar, brindar a nuestro sistema nervioso momentos de regulación, de tranquilidad y aprender a estar presente.


PONER INTENCIÓN. Ayudar a poner foco, lo importante es no saturarnos ni abrumarnos, y poder hacer acciones pequeñas pero poderosas que pueden dirigir nuestro día o nuestra semana. Poner intención implica responsabilidad, elección y compromiso de lo que necesito en el presente.


VERME DE MANERA INTEGRAL. Comprender que no solo es entender o comprender lo que me pasa; ver que mi realidad es cuerpo, mente y emociones. Así que las acciones pueden ir dirigidas a cubrir estos tres elementos, escuchar mi cuerpo, validar lo que siento y aprender a darle descanso a mi mente.


Y finalmente, aprendí que todos los días se construye el amor propio, qué más da si no es perfecto, debe ser auténtico. Que puedo caer y levantarme, que siempre es un buen día para hacer algo por mí y que habrá días que me tenga que tener más paciencia que otros.

Y que al final, está bien. Porque este camino se disfruta y se vive cada día.


¿Tú cómo practicas el amor propio?

Déjame un comentario, me encantará leerte


Belinda Hernández

Belinda es psicóloga y psicoterapeuta


Episodios del podcast para complementar

262 - Hambre de amor propio

263 - El amor propio no es una dieta para adelgazar


Webinar Amor Propio y Confianza Corporal

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